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La danza de los gigantes en el Pacífico colombiano



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Cada año, Colombia recibe a los que podrían ser sus más ilustres visitantes: las ballenas yubarta, que viajan alrededor de 8.000 kilómetros, desde el extremo del continente latinoamericano. Son cerca de 1.200 animales, más conocidos como ballenas jorobadas por el movimiento que hacen cada vez que se sumergen en el mar, los que visitan las costas del Pacífico, en búsqueda de aguas cálidas para aparearse y tener sus crías.

Su presencia entre julio y octubre es tal vez uno de los espectáculos más bellos que ofrece la naturaleza colombiana. En pequeñas embarcaciones, los turistas pueden apreciar el majestuoso baile de estos gigantes, que pesan alrededor de 40 toneladas y pueden llegar a medir hasta 18 metros.

A pesar de su tamaño, las ballenas no paran de moverse en el agua, sobre todo si notan la presencia de las personas. Se inclinan para dejar ver su dorso y lentamente se sumergen hasta mostrar su cola. También emocionan a los espectadores con sus enormes saltos y si los guías tienen equipos especiales, es posible oír los ruidos que al parecer emiten los machos para cortejar a las hembras. El sonido puede durar hasta 50 minutos y escucharse a 30 kilómetros de distancia.

Colombia tiene la fortuna de ser el lugar donde más nacen crías de ballenas yubarta. Bahía Solano, Nuquí, Bahía Málaga y Gorgona, en los departamentos de Chocó y el Valle del Cauca, son los escenarios predilectos de estos mamíferos para pasar la segunda parte del año.

Por seguridad, cada tour dura entre 15 y 30 minutos y solo pueden estar máximo cinco embarcaciones cerca de un grupo de ballenas. Los visitantes podrán observar a los mamíferos a una distancia mínima de 200 metros. Es prohibido perturbarlos o perseguirlos, sobre todo si se encuentran con sus crías.

Esta regla y otras recomendaciones que velan por el cuidado del medio ambiente fueron establecidas desde hace un par de años por las autoridades de la zona, para garantizar el bienestar de las ballenas. Se calcula que hay menos de 30.000 animales de esta especie, que se encuentra en peligro de extinción debido a la contaminación de los mares y a las redes de pesca.

Los sitios predilectos de los turistas para realizar el avistamiento son dos. Bahía Málaga (Valle del Cauca), en donde la experiencia se combina con recorridos en la selva tropical húmeda. Cuevas, esteros rodeados de manglar y cascadas que se desprenden desde los acantilados directamente sobre el mar son algunos de los atractivos de esta región. También está Nuquí (Chocó), un destino que alberga el Parque Nacional Natural Utría, conocido como “la salacuna de las ballenas”. Además de observar a estos mamíferos, se disfruta de paseos por el río Joví, jornadas de buceo y emocionantes tardes de surf.

Ambos municipios son pequeños paraísos que mezclan la aventura con el descanso y que, sin lugar a dudas, deben estar en la lista de los infaltables de cualquier viajero.

Fuente: El Espectador

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